
Leyó bien, y no estoy borracho, efectivamente traigo la "Décima Sinfonía", aunque en estricto rigor, la que podría haber sido. La historia comienza así:
El año pasado mientras era presidente del centro de alumnos de estética, en una de las tantas reuniones con mis amigos del centro de estudiantes de música, en un momento de relajo, nos pusimos a trajinar para ver qué encontrábamos en su oficina. Así dimos con un viejo cajón lleno de cassettes pirateados, desde Gesualdo hasta Boulez, desde Monteverdi a Prokofiev, con una gran colección de obras románticas. El grato hallazgo después de todo era bastante esperable, se trataba probablemente de un viejo acopio de obras paralelo al de la biblioteca, para facilitar el estudio de la comunidad musical del campus. Sin embargo mi mirada se clavó en el rincón, en una caja blanca que decía imponente con letras rojas "Décima Sinfonía de Beethoven", como todo auditor que se presume entrenado, suponía que la última sinfonía compuesta por el monstruo alemán era la novena, y que de hecho había dado inicio a esa superstición que rondó durante el siglo XIX que decía que después de hacer tu novena sinfonía la muerte llegaba presurosa. Pero ahí estaba ese cassette desafiante, lo tomé y grité a viva voz: "¡qué chucha es esta hueá!", no faltó el joven que buscando mi menoscabo dijo "un cassette po wn...", pero al comentarles el contenido, reinó un ambiente de tensión, curiosidad, asombro, escepticismo.
Puede parecer ñoño, aunque espero que el lector de este sitio, como amante de la buena música lo podrá entender, pero imaginen que en una facultad de Literatura encuentran un relato inconcluso de Cervantes, o que en una de Historia descubren una carta de José de San Martín que cambia la versión de la independencia sudamericana. En realidad, algo sabíamos de esa "obra", hace años había leído en algún sitio extranjero en sus noticias de archivo, que se había presentado una propuesta de reconstrucción de una supuesta décima sinfonía, llevada a acabo por un musicólogo llamado Barry Cooper, junto a la orquesta sinfónica de Londres. Y eso era todo. Ningún dato más. Jamás encontré más información, ni siquiera supe que existía una grabación de aquello, por eso el hallazgo de ese raro cassette era prometedor. Para nuestra mala suerte, la renovación tecnológica del campus nos hizo imposible encontrar una radio para escucharlo, así que se mantuvo en su rincón escondido esperando su hora. Cabe mencionar además, que hasta el día de hoy nadie sabe cómo llegó hasta ese cajón.
Y para hacer el cuento corto, el día de hoy mi amigo Ignacio Veillon recordó el misterio pendiente y me fue a buscar el cassette para prestármelo, bajo condición de que lo difundiera, -gracias wn, ¡al fin! :) - y como imaginarán, llegué directo a escucharlo, y aproveché de digitalizarlo. Así que acá les traigo una propuesta de lo que sería el primer movimiento, y un segundo archivo en donde Barry Cooper explica su metodología y realiza un análisis a la "obra", para tratar de convencernos de que efectivamente, estamos escuchando una décima sinfonía de Beethoven. La grabación es de 1988, e interpreta la sinfónica de Londres dirigida por Wyn Morris.
Sobre la pieza, es un andante que se vuelve allegro y luego nuevamente andante, su orquestación me recuerda al adagio del 5º concierto para piano, y su forma se aleja aún más de la sonata, aunque por supuesto no la descarta del todo. Sinceramente, considero muy difícil referirse a una pieza en estas condiciones, aunque en la conferencia Cooper argumenta que lo mismo se ha hecho con el Requiem de Mozart o la 10ª de Mahler, y que la gente lo más bien los acepta, acá estamos hablando de una pieza que se ubicaría justo detrás de las obras más trascendentales de Beethoven, y que a pesar del rigor profesional que sin duda hubo en la recopilación de fragmentos, en el análisis armónico de absolutamente todos los bosquejos que dejó Beethoven, y en la investigación de antecedentes biográficos que dieran pistas de sus intenciones compositivas, lo cierto es que para bien o para mal, la música ocurre en una esfera demasiado variable y compleja: la mente, la razón, las sensaciones, las emociones, la conciencia, por lo que toda reconstrucción tendrá siempre un componente externo, extemporal, que nos obliga a decirnos aguafiestamente "no, esto no es Beethoven".
Haciendo un paralelo con la música popular, sería como escuchar las reversiones que abundan de The Beatles, o esas versiones alternativas que curiosamente aparecen décadas después reclamando originalidad. Que no se malentienda, como amante de los Beatles escucharé con gusto aquellas tomas alternas, o las "nuevas" viejas canciones inéditas del Anthology, pero claramente ya es otra cosa, aunque a fin de cuentas, qué más da, todo lo que escuchamos viene mediado, ya sea por una grabación, por un ingeniero en sonido, por un director, por un intérprete, etc., y he ahí quizá una de las claves sabrosas de la música: que siempre ocurre y que nunca es la misma.
Les dejo entonces este archivo, que nos hace reflexionar sobre la música en nuestra cultura, y quizá a causa de que viene de uno de los referentes máximos de la tradición occidental. Al menos yo, por un momento dejé de pensar y me dejé llevar por la fantasía de que efectivamente, oía el estreno de una nueva sinfonía de Beethoven.
Puede parecer ñoño, aunque espero que el lector de este sitio, como amante de la buena música lo podrá entender, pero imaginen que en una facultad de Literatura encuentran un relato inconcluso de Cervantes, o que en una de Historia descubren una carta de José de San Martín que cambia la versión de la independencia sudamericana. En realidad, algo sabíamos de esa "obra", hace años había leído en algún sitio extranjero en sus noticias de archivo, que se había presentado una propuesta de reconstrucción de una supuesta décima sinfonía, llevada a acabo por un musicólogo llamado Barry Cooper, junto a la orquesta sinfónica de Londres. Y eso era todo. Ningún dato más. Jamás encontré más información, ni siquiera supe que existía una grabación de aquello, por eso el hallazgo de ese raro cassette era prometedor. Para nuestra mala suerte, la renovación tecnológica del campus nos hizo imposible encontrar una radio para escucharlo, así que se mantuvo en su rincón escondido esperando su hora. Cabe mencionar además, que hasta el día de hoy nadie sabe cómo llegó hasta ese cajón.
Y para hacer el cuento corto, el día de hoy mi amigo Ignacio Veillon recordó el misterio pendiente y me fue a buscar el cassette para prestármelo, bajo condición de que lo difundiera, -gracias wn, ¡al fin! :) - y como imaginarán, llegué directo a escucharlo, y aproveché de digitalizarlo. Así que acá les traigo una propuesta de lo que sería el primer movimiento, y un segundo archivo en donde Barry Cooper explica su metodología y realiza un análisis a la "obra", para tratar de convencernos de que efectivamente, estamos escuchando una décima sinfonía de Beethoven. La grabación es de 1988, e interpreta la sinfónica de Londres dirigida por Wyn Morris.
Sobre la pieza, es un andante que se vuelve allegro y luego nuevamente andante, su orquestación me recuerda al adagio del 5º concierto para piano, y su forma se aleja aún más de la sonata, aunque por supuesto no la descarta del todo. Sinceramente, considero muy difícil referirse a una pieza en estas condiciones, aunque en la conferencia Cooper argumenta que lo mismo se ha hecho con el Requiem de Mozart o la 10ª de Mahler, y que la gente lo más bien los acepta, acá estamos hablando de una pieza que se ubicaría justo detrás de las obras más trascendentales de Beethoven, y que a pesar del rigor profesional que sin duda hubo en la recopilación de fragmentos, en el análisis armónico de absolutamente todos los bosquejos que dejó Beethoven, y en la investigación de antecedentes biográficos que dieran pistas de sus intenciones compositivas, lo cierto es que para bien o para mal, la música ocurre en una esfera demasiado variable y compleja: la mente, la razón, las sensaciones, las emociones, la conciencia, por lo que toda reconstrucción tendrá siempre un componente externo, extemporal, que nos obliga a decirnos aguafiestamente "no, esto no es Beethoven".
Haciendo un paralelo con la música popular, sería como escuchar las reversiones que abundan de The Beatles, o esas versiones alternativas que curiosamente aparecen décadas después reclamando originalidad. Que no se malentienda, como amante de los Beatles escucharé con gusto aquellas tomas alternas, o las "nuevas" viejas canciones inéditas del Anthology, pero claramente ya es otra cosa, aunque a fin de cuentas, qué más da, todo lo que escuchamos viene mediado, ya sea por una grabación, por un ingeniero en sonido, por un director, por un intérprete, etc., y he ahí quizá una de las claves sabrosas de la música: que siempre ocurre y que nunca es la misma.
Les dejo entonces este archivo, que nos hace reflexionar sobre la música en nuestra cultura, y quizá a causa de que viene de uno de los referentes máximos de la tradición occidental. Al menos yo, por un momento dejé de pensar y me dejé llevar por la fantasía de que efectivamente, oía el estreno de una nueva sinfonía de Beethoven.
6 comentarios:
He ahí en flac
http://lix.in/-a4e467
pass: sonidosdeverdad.blogspot.com
Ferpecto!
A escuchar a Ludwig!
Vamoh a cachar q ondix! o_O
Excelente aporte al blog! ya había escuchado esta obra, pero no en flac. Muchas gracias por difundir este material, y espero que se sepa contemplar lo excelente que es la obra de Ludwig.
Gracias!, por ahì había bajado una versión, voy a compararla a ver si es la misma.
Se agradece el material!
Ta ta tannnnnnnn!!!!!!!!
Wena....que rareza.
Gracias!!!
Publicar un comentario